lunes, 26 de junio de 2017

CNMV: líneas estratégicas para 2017-2018 y plan de actividades para 2017

(Extracto del artículo publicado en Revista de Derecho del Mercado de Valores, nº 19)

«Fueron 12 los trabajos, a cual más arduo, que se sometieron a Heracles y que este, no sin esfuerzo, logró superar heroicamente, haciéndose un hueco en la mitología griega. El documento “Líneas estratégicas de la CNMV 2017-2018/Plan de Actividades 2017”, publicado el 8 de marzo de 2017, nos ha hecho recordar a Heracles, pues los retos que se ha impuesto la CNMV, con 50 objetivos para 2017 enmarcados en cuatro grandes líneas estratégicas, definidas por primera vez con un enfoque bianual, nos han parecido extraordinarios.

Si no fuera suficiente con el despacho ordinario de los asuntos de su competencia regulatoria y supervisora, la realidad económica, financiera y política ha suscitado desafíos de esos que surgen solo de vez en cuando, tales como la transposición de MiFID II, la revolución “fintech”, el “Brexit”, la presidencia de Donald Trump, el retorno del proteccionismo y el fin abrupto del consenso regulatorio financiero internacional, etcétera, que no es que hayan sido silenciados por la CNMV, sino que, por el contrario, han sido expresamente incluidos en su agenda para este y para el año próximo.

Como decíamos, “el Plan no recoge todo el trabajo previsto de la CNMV, pues solo incluye determinados objetivos seleccionados por razones de oportunidad o por su novedad con respecto a las funciones habituales […]. Por tanto, no se incluyen como objetivos del Plan gran parte de las tareas que realiza la CNMV en su función habitual de autorización, registro y supervisión de entidades o en la de su­pervisión de mercados, el registro de operaciones o el control de la información re­gulada. Tampoco se incluyen en el Plan las actuaciones de índole sancionadora o la atención a consultas y reclamaciones de los inversores” (pág. 7). Es decir, el Plan identifica, exclusivamente, las cuestiones clave, que como se verá no son pocas.

Con buen criterio, antes de la exposición de las líneas estratégicas y de los objetivos de la CNMV, se explica el entorno económico y financiero de 2017, ejercicio caracterizado por la incertidumbre, a la vista de las previsiones de los organismos internacionales. Con todo, el crecimiento de la economía mundial en 2017 se espera que sea del 3,4%, el de China del 6%, el de la eurozona del 1,5% y el de España del 2,3%. 

La CNMV constata que el mayor crecimiento de España en relación con la zona del euro le proporciona un mejor punto de partida para afrontar la desaceleración que se anticipa en 2017. Los mayores retos macroeconómicos son la reducción del déficit público y la del desempleo.

En cuanto al “Brexit”, su previsible activación por las autoridades británicas y el comienzo de las negociaciones con la Unión Europea afectarán a las relaciones comerciales entre la isla y el continente, pero también a aspectos más financieros como la Unión del Mercado de Capitales y la pretensión de potenciación de mecanismos como el “crowdfunding”, el capital riesgo o los mercados alternativos. Pero la CNMV no deja de alertar de las oportunidades que pueden surgir para otras plazas financieras europeas; por ejemplo, la pérdida del pasaporte comunitario por las empresas de servicios de inversión y los fondos de inversión radicados en el Reino Unido podría favorecer su deslocalización y la búsqueda de nuevas sedes en Europa.

El impacto del proceso de normalización de la política monetaria comenzado en los Estados Unidos, que, al parecer, llegará con cierta demora a Europa, generará la existencia de dos escenarios diferenciados en ambas orillas del Atlántico. Es más, no es descartable que la Reserva Federal pueda acelerar su calendario de subidas de los tipos de interés, lo que impactará muy probablemente en la rentabilidad de la renta fija europea y en la evolución de la renta variable.

La CNMV, en la línea de otros supervisores, está procurando establecer mecanismos para identificar riesgos, lo que le permitiría, de ser necesario, disponer de un mayor margen de actuación: “los supervisores europeos ya han puesto en marcha iniciativas para mejorar el segui­miento de las condiciones de liquidez en los mercados de renta fija, así como en otras áreas especialmente sensibles, como los fondos de inversión, cuyas carteras de renta fija se han incrementado notablemente” (pág. 9).

En la Unión Europea se señalan como fuentes de incertidumbre, y no deja de resultar paradójico, algunos procesos electorales en diversos países clave, como son Holanda, Francia y Alemania; como es evidente, el riesgo no está en las elecciones en sí, sino en las potenciales situaciones de ingobernabilidad que podrían resultar de la aritmética electoral —recordemos el reciente caso español—, en el impulso de determinados partidos políticos populistas y centrífugos o en una ralentización, incluso en una marcha atrás, del proceso de integración europeo, lo que podría generar tensiones en los mercados. 

En cuanto al sector bancario, la CNMV pone de manifiesto los riesgos asociados al proceso de creación de la Unión Bancaria en Europa. La concesión del crédito ha disminuido por la menor demanda, los reducidos tipos de interés siguen estrechando los márgenes y todavía son intensos los requerimientos para el reforzamiento del capital. La situación de algunos países, de entre los que la CNMV cita explícitamente a Italia, tendrán que ser resueltos “en un contexto legal e institucional distinto, caracterizado por el despliegue de la Unión Bancaria en el ámbito de la supervisión y la resolución de entidades, por lo que se pondrá a prueba la eficacia de estos mecanismos” (pág. 10). Para la CNMV, la situación del sector bancario español es más favorable que la de algunos de sus socios, ya que la profunda reforma llevada a cabo, sobre todo, a partir de 2012, ha reducido considerablemente la percepción del riesgo.

La industria de los servicios financieros se está transformando con la aplicación de las nuevas tecnologías, de lo que se desprende la aparición de nuevas líneas de negocio y de nuevos operadores “tanto en la provisión de servicios a emisores e inversores, como en las actividades de back offi­ce” (pág. 10), lo que intensificará la competencia. Pero los retos no serán solo para las entidades establecidas y las que se quieran abrir un hueco; la situación representa también “un reto para los reguladores y los supervisores, que tendrán que evaluar sus riesgos para el cumplimiento de los objetivos de protección del inversor, transparencia y funcionamiento ordenado del mercado” (pág. 10).

Desde el punto de vista normativo, 2017 y 2018 serán los años de la adaptación e implantación de MiFID II y MiFIR, con todos sus desarrollos técnicos, de la plena vigencia de la Directiva y el Reglamento de Abuso de Mercado, y del Reglamento sobre los índices utilizados como referencia, entre otras novedades. La CNMV realizará propuestas y asesorará, a estos efectos, al Gobierno y al Ministerio de Economía, Industria y Competitividad. Esta tarea se realiza­rá “teniendo como objetivo aportar claridad y seguridad jurídica y persiguiendo una simplificación normativa, que minimice los trámites y requisitos necesarios pero sin perder intensidad en la protección de los inversores” (págs. 16 y 17)».

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