martes, 21 de marzo de 2017

Rescates financieros en Europa: de Draghi a Stiglitz

El 27 de febrero de 2017 Mario Draghi respondió a la pregunta escrita dirigida por la europarlamentaria López Bermejo.

La interpelación y la respuesta son interesantes, porque su objeto es el programa de ajuste del sector financiero para España, en cuyo centro de gravedad se sitúa el Memorando de Entendimiento de julio de 2012.

Según Draghi, “el papel del BCE en dichos programas es cooperar con la Comisión Europea, ofreciendo asesoramiento y análisis técnico a las autoridades que soliciten asistencia financiera e informando al grupo de trabajo del Eurogrupo y al Eurogrupo. Este fue asimismo el caso para el programa de ajuste financiero solicitado por el Gobierno de España en 2012. El personal del BCE no  participó en la determinación de las necesidades de asistencia financiera de entidades de crédito específicas españolas”.

Posteriormente, recuerda en su respuesta las pruebas de resistencia para la verificación de la solvencia de las entidades españolas y la evaluación de sus activos, en unas fechas que fueron realmente angustiosas para el sector:

“[…] permítame recordar que el volumen de la asistencia financiera del Mecanismo Europeo de Estabilidad se basó principalmente en las pruebas de resistencia para verificar la solvencia de las entidades realizadas por el Fondo Monetario Internacional como parte del Programa de Evaluación del Sector Financiero finalizado en junio de 2012. De acuerdo con los términos del Memorando de Entendimiento sobre condiciones de política sectorial financiera de julio de 2012, las autoridades españolas encargaron posteriormente a evaluadores externos y a auditores internacionales un examen de la calidad de los activos de distintos grupos bancarios españoles. Dicho examen sirvió de base para la prueba de resistencia banco por banco que realizó el consultor externo. A partir del examen de la calidad de los activos y las pruebas de resistencia desagregadas, las autoridades españolas determinaron el importe de los fondos que efectivamente se desembolsaron en el marco del programa de asistencia financiera”.

Tras una referencia tácita a Bankia y al calendario de su privatización, concluye que “el BCE considera que el programa de asistencia financiera para España consiguió restablecer la resistencia del sector bancario español”.

En cambio, Stiglitz (*) valora de forma diametralmente opuesta los programas de rescate de los últimos años, entre ellos el español:

«Criticism of the euro has focused on the “programs” imposed on the crisis countries that required support—Portugal, Ireland, Greece, Spain, and, later, Cyprus. Designed by the Troika, which is the triumvirate of the International Monetary Fund, the European Central Bank, and the European Comission, these programs effectively required crisis countries to surrender large elements of economic sovereignty to their “partners” in return for the assistance. Money is lent to the crisis country (it is seldom given) but with strong conditions. The loan, together with its conditions, and the country´s timetable for meeting the conditions is called the program.

Unlike conventional loans, where lenders typically add conditions to make it more likey that the loan will be repaid, the conditionality imposed by the eurozone branches into areas not directly related to loan repayment. It attempts to ensure that the economic practices of the country conform to what the finance ministers of the eurozone countries (dominated in particular by Germany) think the country should do. This coertion has backfired—the conditions imposed have often led to economic contraction, making it less likely that the money that was borrowed will be repaid».

(*) Stiglitz, J. (2016): The euro. How a common currency threatens the future of Europe, W.W. Norton & Company, Inc., New York, pp. 17 y 18.

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