sábado, 2 de abril de 2016

"El misterio del capital", de Hernando de Soto

«El misterio del capital» fue inicialmente publicado en el año 2000, y, desde ese momento, no ha dejado de concitar la atención de los académicos y de los lectores en general. El subtítulo de la obra, con su mención al triunfo del capitalismo en el mundo occidental y al fracaso en el resto, no deja de ser una provocación bien calculada.

La tesis principal de la obra, basada en abundante evidencia empírica acumulada por el autor y su equipo de colaboradores tras años de investigación y en un concienzudo análisis histórico de países como, fundamentalmente, los Estados Unidos, es que el capitalismo no debiera ser privativo de Occidente, sino que, con un consenso político y la debida metodología, se podría extender a otras zonas del planeta, movilizando recursos ociosos y «durmientes» en beneficio de los más desfavorecidos y, por añadidura, del conjunto social.

Los argumentos de De Soto se han de poner en relación, por necesidad, con el año de publicación de la obra, que fue el simbólico año 2000, con todas las promesas que acompañan, como sólo ha ocurrido tres veces en nuestra era, al comienzo de un milenio.

De Soto alude expresamente y con reiteración a las antiguas repúblicas soviéticas, a los países del Este de Europa y al tercer mundo, en general, como los principales beneficiarios potenciales de este desentrañamiento del misterio del capital, lo que es consecuente con la entonces reciente desintegración de la URSS, la caída del Muro de Berlín y del Telón de Acero y la culminación, algo más alejada en el tiempo, del proceso de descolonización. Concluye que, como todas las alternativas plausibles al capitalismo se han evaporado, el contexto permite el estudio del capital de forma desapasionada y cuidadosa.

Los hechos del 11 de septiembre de 2001 y la crisis financiera de 2008 desplazaron con celeridad del foco de atención el enfrentamiento entre capitalismo y comunismo, pero el retorno de la desigualdad, tanto entre las diversas naciones como en el seno de ellas, con la novedad de que se están formando, en las sociedades más avanzadas e industrializadas, grandes bolsas de pobreza, ha reavivado la necesidad de acudir a las enseñanzas de De Soto, que siguen siendo pertinentes, en lo esencial.

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