jueves, 19 de noviembre de 2015

Deuda pública: ¿activos libres de riesgo?

Jonás Fernández, miembro del Parlamento Europeo, ha preguntado por escrito a Danièle Nouy, presidenta del Consejo de Supervisión del BCE, sobre la consideración de los valores de deuda pública como activos libres de riesgo y sus implicaciones para la política monetaria y la estabilidad financiera. La Sra. Nouy reenvío la pregunta, elegantemente, para su respuesta, a Mario Draghi.

Es evidente, la consideración como activo libre de riesgo de la deuda soberana tuvo su momento, pero ahora, tras las crisis de deuda irlandesa y portuguesa, las tensiones de la deuda española e italiana de hace algunos meses, y las tres reestructuraciones griegas (2010, 2012 y 2015) las dudas (no tanto las deudas) están justificadas. 

Habría que preguntarle a los tenedores de deuda pública griega si contemplan la posibilidad de que se apliquen quitas sobre sus títulos… Cada vez son más las voces autorizadas que proclaman la insostenibilidad de la deuda griega, es decir, la necesidad de rebajarla para que sea viable y el castigo a la población sea asumible a cambio de los beneficios esperados a corto y medio plazo. 

Incluso, para los mismos acreedores, la opción no es tan mala, pues más vale percibir algo que nada, además de que ya habrán cobrado, y seguirán cobrando, jugosos intereses (a mayor riesgo, más rentabilidad), lo que compensará el quebranto.

Pero hay acreedores que no admiten quebranto, por pequeño que sea, dada su delicada situación financiera, como pueden ser otros Estados o las entidades bancarias. Esto conduce a un callejón sin salida, en el que parece que hay que optar por el mal menor, pues no se puede soplar y absorber a un tiempo: o se aplican quitas (haircuts) o se perjudica a algunos acreedores muy perjudicados de por sí.

Esta es la respuesta del Presidente del BCE:

“Le confirmo que en el Comité de Basilea, en el que participa el BCE, se está llevando a cabo una revisión del actual marco regulatorio aplicable a las exposiciones soberanas. El buen funcionamiento de los mercados de deuda soberana es esencial para la actividad de los mercados financieros, la transmisión de la política monetaria y la valoración del riesgo. En consecuencia, la discusión sobre posibles cambios regulatorios sigue un enfoque cuidadoso, gradual y holístico. Las posibles medidas deben someterse a un análisis muy detenido y coordinarse y evaluarse a escala mundial. Abordar esta cuestión desde una perspectiva mundial es particularmente importante, debido al alcance y al impacto de las medidas que se adopten y a la necesidad de un tratamiento igualitario en los distintos países. La dimensión mundial de esta cuestión reclama una solución global”.

En septiembre pasado, la Asamblea de las Naciones Unidas aprobó unos “Principios Básicos sobre Procesos de Reestructuración de Deuda Soberana”, entre los que se recogen el derecho de todo Estado a determinar su política macroeconómica sin injerencias externas; los deberes de buena fe/cooperación del deudor y del acreedor; la no discriminación, en general, entre acreedores; el respeto a las inmunidades de jurisdicción y ejecución; el respeto a la legalidad por la que se rige la deuda y a lo pactado contractualmente; el respeto al crecimiento sostenible y la minimización de los costes sociales, con garantías para la estabilidad financiera y los derechos humanos; la generalización de las cláusulas de acción colectiva para que las minorías de acreedores  no bloqueen a la mayoría (como ocurrió, en 2014, en Argentina con los fondos buitre), etcétera. 

Algo se mueve, y del riesgo cero de las exposiciones a deuda soberana, comienza a tomar cuerpo la idea de que la inversión en títulos soberanos puede abrigar riesgos. 

En un mundo en transformación, con 58 billones de deuda pública en juego a cierre de 2014 (según la consultora McKinsey), con una Europa y un mundo occidental sobreendeudados, la pertinencia de la pregunta de Jonás Fernández es patente, a pesar de su excesiva complejidad, al asociarla a la estabilidad financiera y la política monetaria.

Sobre todos estos temas, en general, a propósito de Grecia, en particular, traté el pasado día 11 de noviembre en las IX Jornadas de Seguridad, Defensa y Cooperación, organizadas en Málaga por el Foro para la Paz en el Mediterráneo.

En breve entregaré mi ponencia (“La crisis de deuda griega: repercusiones para Europa y el Mediterráneo”) para su publicación en el libro de actas de las Jornadas, y la difundiré a través del blog.

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