jueves, 26 de febrero de 2015

Todo son finanzas: un mes de recorrido y mi visión

Hace justo un mes, el 26 de enero de 2015, puse en marcha este blog, quizá sin meditarlo lo bastante, con una primera entrada titulada «El mayor reto del sistema financiero para 2015», que había publicado previamente, a primeros de mes, en la Revista de Derecho del Mercado Financiero.

El blog está presidido por la imagen de «El cambista y su mujer» (1539), de Marinus van Reymerswaele, que se puede contemplar en el Museo Nacional del Prado. Al margen de consideraciones sobre el papel de los cambistas y banqueros, y de una visión peyorativa de su tarea, históricamente caracterizada por la discusión, en primer lugar filosófica, sobre el dinero, el préstamo, el tipo de interés y la usura, este cuadro transmite con fuerza la existencia de una técnica y de un saber hacer centenarios.

Este conocimiento secular contrasta con los tiempos frenéticos que nos ha tocado vivir, en los que la tecnología -que no sirve para neutralizar completamente la complejidad de la realidad-, la globalización y la integración europea lo marcan todo. En los diálogos cotidianos del ciudadano medio no es infrecuente que surjan Twitter, el Fondo Monetario Internacional o el Banco Central Europeo.

Estamos persuadidos de que el sistema financiero puede y debe servir para la mejora de las condiciones de vida de los individuos y de la sociedad que estos conforman. Nos encontramos igualmente convencidos de que un sistema financiero en manos de personas que ignoren los resortes y las facultades que el sistema atesora, y las responsabilidades que como contrapartida asumen, está condenado a provocar la ruina y el dolor. La crisis financiera de 2008, pero también las de 1929 o 1907, así lo corroboran.

En este mes de vida se han publicado 31 entradas, algunas de las cuales se han elaborado ex profeso («Una carta del Banco Central Europeo para reformar una constitución», «Educación financiera en Japón», «Un sistema financiero con corazón», «El fin de la Troika y Grecia como excusa», «Teseo en el laberinto de la regulación financiera», «La naturaleza jurídica de un memorando de entendimiento», «Redefiniendo las funciones supervisoras del Banco de España», «El ejercicio de la supervisión bancaria por el Banco Central Europeo»…).

Otras entradas han servido para recuperar artículos o columnas de opinión de actualidad publicados previamente en diversas revistas o páginas web, o bien para dar a conocer trabajos recientes de mayor extensión, como las concernientes a la crisis de deuda soberana argentina de verano de 2014, que da cuenta de un artículo publicado por el Instituto Español de Estudios Estratégicos, o a la diplomacia económica, que sirve para materializar mi intervención -y ponencia- de noviembre de 2014 en el Foro Para la Paz en el Mediterráneo.

Se han publicado dos artículos «externos», uno de José María Casasola, sobre la necesidad de reforzar materialmente la Administración de Justicia española, y otro de José Antonio Díaz Campos, sobre los préstamos hipotecarios «multidivisa». Se ha tratado de aportaciones valiosas, pues la primera es hasta la fecha la más leída del blog, y la segunda es la tercera entrada más popular. Este espacio está abierto a cualquier otra colaboración de interés y calidad, equilibrada y respetuosa.

He procurado que las entradas sean comprensibles por no expertos, partiendo de que, en algunas ocasiones, pueden ser algo duras o áridas, como es el caso, lo reconozco, de la relativa a la supervisión por el Banco Central Europeo, o a las menguantes competencias de nuestro Banco de España (a cuyos orígenes, indirectamente, aludo en el relato «La torre de la catedral»).

De todas formas, uno de los criterios por los que me he guiado ha sido el de respetar por su prioridad temporal y por su evidente calidad, que arduamente me veo capacitado para igualar, otros espacios ya consolidados en la red. En especial, quisiera citar dos blogs que me parecen del máximo interés, como son, para el Derecho Mercantil, el de Jesús Alfaro, y para el sistema financiero, en sentido estricto, el de Fernando Zunzunegui. Jesús y Fernando son para mí auténticos maestros y referencias. Nunca pensé en mi época de estudiante -primero en la universidad, después en la empresa- que llegaría a tener algún tipo de contacto con ellos, lo que se ha visto facilitado por las redes sociales.

No puedo dejar de mencionar otros espacios virtuales, con propensión a incidir en la realidad, que también me parecen imprescindibles, como son el blog ¿Hay Derecho?, en el que participo con cierta frecuencia, el Sueño de Jardiel, de Manuel Conthe, y Nada es Gratis, auspiciado primero por Fedea y ahora impulsado por la Asociación Nada es Gratis.

El acercamiento del Derecho y la Economía es necesario para tratar de desentrañar la maraña de relaciones en la que como ciudadanos, contribuyentes y clientes de entidades financieras nos movemos a diario. En mi experiencia personal, la universidad estuvo muy alejada de ello, muy alejada.

No sé qué valor real tienen los más de 2.600 accesos contabilizados en el blog en este mes, desde lugares tan dispares como España, Venezuela, Estados Unidos, Alemania, Bélgica o Reino Unido, entre otros. Me conformo con saber que a una sola persona le haya podido resultar útil alguno de sus contenidos.

Por ello, en la medida en que lo permitan mis compromisos profesionales, académicos y personales, seguiré nutriéndolo en lo sucesivo con cierta periodicidad, procurando iluminar aspectos del sistema financiero menos conocidos o menos tratados en otros foros.

Mi intención era titular el blog, simplemente, como «Sistema Financiero». Sin embargo, esta denominación ya está siendo usada por otro bloguero, por lo que aunque este título subsiste internamente, el blog se llama externamente «todo son finanzas». Es una forma de tratar de captar la atención y de ocupar una finísima línea, en el mejor de los casos, en el infinito mundo digital. Sin duda, no todo son finanzas, es una impostura: las finanzas deben ser un mero medio para la consecución de otros fines mucho más elevados y nobles.

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