sábado, 2 de mayo de 2015

John Müller y el 2 de mayo

En «Leones contra dioses. Cómo los políticos derrotaron a la prima de riesgo y perdieron la oportunidad de modernizar España» (2015) John Müller enfrenta el Palacio de las Cortes con el Palacio de la Bolsa, con Neptuno de por medio. El primero, flanqueado por dos leones de bronce que, según se cuenta popularmente, representan a Daoíz y Velarde, los héroes del 2 de mayo de 1808, da cobijo a la soberanía popular. El segundo, en cuya fachada figuran dos medallones de Hermes y Deméter, a los mercados.

Para Müller, leones y dioses convivieron en armonía hasta 2009, pero a partir de 2010 comenzó una pugna en pos de un nuevo equilibrio. Su análisis de este litigio corre en paralelo con la evolución de la prima de riesgo española. La nueva síntesis, en términos hegelianos, ha concluido con la momentánea victoria de los leones, aunque «lo que se ha saneado y reformado en la leonera es lo justo para detener las hostilidades, pero nada garantiza que dentro de poco no se vuelva a reproducir el enfrentamiento».

Esta es, en resumen, la línea argumental básica que se desarrolla en «Leones contra dioses». El libro traza una sucesión de los hechos acontecidos en los últimos años, durante los gobiernos de Zapatero -el segundo- y Rajoy. En este sentido, aporta poco respecto a otros libros recientes como, por ejemplo, «Indecentes» (2012, Ekaizer). Como punto positivo, y es lógico, dada su condición de periodista, el autor demuestra tener acceso directo a algunos de los protagonistas y a detalles que no han trascendido previamente.

Del libro se desprende que el gobierno español aprovechó el carácter sistémico, merced a su tamaño, de la economía española para jugar algunas bazas a su favor en las negociaciones con la Unión Europea, lo que se acompañó de algunos guiños más bien intrascendentes o para la galería (como la reforma del artículo 135 de la Carta Magna). Asimismo, cómo se coqueteó con el tiempo para conseguir, tras pedir el rescate a la Troika en 2012, que la recuperación económica fuera una realidad a comienzos de 2015, es decir, con algunos meses por delante para su rentabilización política de cara a las siguientes elecciones generales.

Con todo, a pesar del buen ritmo narrativo y de estar bien escrito, quizá nos haya sabido a poco el insuficiente tratamiento del argumento más innovador del libro: que se ha perdido una ocasión histórica para hacer realidad, de veras, el sueño de los reformistas de primeros del siglo XIX, esto es, acercar España a Europa y terminar con las fuerzas antagónicas que tanto han ralentizado el desarrollo del país en los dos últimos siglos y tanto daño han infligido. 

A propósito de todo esto, Pérez-Reverte, una vez más, nos da algunas claves del 2 de mayo de 1808 que puede que sigan conservando validez en el presente en relación con los dioses y los leones:

«Así que calculen la tragedia de los inteligentes: saber que quien trae la modernidad se ha convertido en tu enemigo, y que tus compatriotas combaten por una causa equivocada. […] Y así, en esa guerra mal llamada de la Independencia (aquí nunca logramos independizarnos de nosotros mismos), toda España se vuelve una trampa inmensa, tanto para los franceses como para quienes -y esto es lo más triste de todo-, creyeron que con ellos llegaban, por fin, la libertad y las luces».

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